Templo Mahabodhi en Buddahagaya se ubica en Buddhagaya, en el estado de Bihar, en India. Se construyó en memoria del lugar sagrado donde Shakyamuni alcanzó la iluminación bajo el árbol bodhi después de su vigoroso esfuerzo en busca de la solución del sufrimiento causado por las cuatro realidades de la vida: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Se dice que tomó conciencia de la Ley a través del universo y la vida. El budismo comenzó en este lugar

Las enseñanzas del budismo expuestas en la India por Shakyamuni, fundador histórico del Budismo, se difundieron ampliamente en la región meridional y central del continente asiático, a lo largo de la Ruta de la Seda, cruzando las altas cumbres de la cordillera del Karakoram y siguiendo el camino a través del soleado desierto Takla Makan antes de llegar a China donde se expandió por la península de Corea y Japón. Por ello, la Ruta de la Seda puede llamarse la “Ruta del loto”. Una vez que fueron adoptadas por las civilizaciones del sudeste de Asia, lo que ejerció una profunda influencia en las culturas de esta región, comenzaron a aparecer compilaciones escritas que permitieron una más vasta transmisión de la esencia de esta filosofía. Estas enseñanzas están registradas en un enorme conjunto de textos, conocidos como sutras.

El “pueblo” fue quien enfrentó multitud de dificultades y desafíos para difundir la Ley. Eran personas comunes que anhelaban la paz, una felicidad sencilla y que, llenos de esperanza, transmitieron el mensaje del Sutra del loto que enseña que cualquier persona puede alcanzar la Budeidad, si despeja la oscuridad o ignorancia fundamental también inherente a la vida.

La manera en que la filosofía del Budismo es presentada dentro de los sutras varía ampliamente. Esto puede ser explicado por varios factores. Durante unos 50 años, a lo largo de los cuales Shakyamuni compartió sus enseñanzas con el pueblo de su época, él viajó por toda la India. En lugar de exponer su filosofía de una manera sistemática, su enseñanza adoptó principalmente la forma de diálogo. Reuniéndose con personas de una amplia gama de antecedentes -desde ministros de estado hasta hombres y mujeres iletrados- él buscó responder a sus preguntas y dudas. Sobre todo, él buscaba brindar respuestas a las preguntas fundamentales de la existencia humana: ¿Por qué nacemos y debemos enfrentar los inevitables sufrimientos de la enfermedad, la vejez y la muerte?