CONVERTIR NUESTRA COMUNIDAD

EN UNA TIERRA DE LA LUZ TRANQUILA

 

          ¡Qué profunda oración y qué esfuerzo inimaginable hay que hacer para que el kosen-rufu dé un paso adelante en nuestras comunidades…! Pero todo comienza a partir de ese noble paso. Ese esfuerzo es lo que ayuda a promover la paz mundial y a asegurar la paz en la tierra mediante el establecimiento de la enseñanza budista correcta.

          Hace sesenta años, el 8 de setiembre de 1957, mi maestro Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, formuló una apasionada proclama por la abolición de las armas nucleares. Con ese acto, puso en movimiento una corriente de paz de enorme alcance y de trascendencia histórica.

          En esa misma época, también tomó la importante decisión de fortalecer los grupos, la unidad organizativa más cercana a los pueblos y localidades donde viven los miembros.

          En ese contexto, fui el primero en ser nombrado responsable de «gran bloque» (equivalente al distrito de la organización actual) en Katsushika, Tokio, y me lancé a trabajar enérgicamente junto a mis queridos compañeros para que nuestra comunidad fuese, realmente, un modelo de felicidad. Nuestro primer objetivo fue ayudar a todos los miembros de nuestra organización a establecer una firme práctica de gongyo y de daimoku. Esta es la base fundamental para ser felices y es la fuerza que nos impulsa a hacer la revolución humana y a transformar nuestro karma.

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En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, Nichiren Daishonin señala claramente:

 

   El sitio donde la persona practica y honra el Sutra del loto es el «lugar de la práctica» hacia el cual se encamina. Pero no es que deba marcharse del sitio donde está e irse a otro. Ese «lugar de la práctica» es el ámbito donde habitan los seres de los diez estados. Y ahora, los lugares donde Nichiren y sus seguidores entonan Nam-myoho-renge-kyo, sea “en valles de montaña o en extensos yermos”[1] son todos la Tierra de la Luz Tranquila. A esto se refiere el término «lugar de la práctica».[2]

 

          Así pues, siempre entonando Nam-myoho-renge-kyo con voces vibrantes como Bodhisattvas de la Tierra, los integrantes de la familia Soka no cesamos de transmitir el budismo Nichiren a una persona tras otra y de visitar a los miembros en sus hogares para convertir nuestra localidad en una Tierra de la Luz Tranquila. Jamás nos rendimos, ni siquiera en los lugares más difíciles; nunca nos dejamos vencer, ni siquiera por la peor calamidad.

          «¿Cómo puedo alentar a este miembro a tomar una nueva determinación en la fe?»; «¿Cómo puedo ayudar a esta familia a establecer una relación con el budismo Nichiren?»; «¿Cómo puedo aumentar el número de personas dedicadas a la felicidad y a la justicia en mi comunidad?»… Estas sinceras preguntas son las inquietudes que motivan de hecho a los líderes de nuestro movimiento. Y son, ante todo, las nobles preocupaciones de un buda.

          Por eso, sentimos fluir en nuestra vida la sabiduría y el poder del estado de Budeidad.

          Y por eso, mientras activamos nuestra naturaleza de Buda y ayudamos a otros hacer lo mismo, podemos construir y propagar una red de confianza y de respeto, una red de mutuo apoyo y aliento para afrontar la lucha diaria en esta época atribulada.

          Estoy feliz de ver que los integrantes de nuestros grupos brillan como faros de luminosa esperanza en cada localidad, unidos a los líderes de grupo, distrito y distrito general que han asumido la responsabilidad de trabajar por la felicidad de todos.

          Nichiren Daishonin escribe: «Piense en un árbol pequeño que crece a la sombra de un árbol grande o en la hierba que se extiende a la vera de un ancho río. Ninguno de los dos recibe el agua o la lluvia en forma directa; sin embargo, ambos crecen gracias al rocío que cae del árbol grande o a la humedad que exuda el río».[3]

          Los miembros de Gakkai entonan Nam-myoho-renge-kyo por su felicidad y por el bienestar de los demás; por eso, son como inmensos árboles de dicha en sus familias, en su lugar de trabajo y en la comunidad. Todos los que forman parte de su vida, ya sea que practiquen el budismo Nichiren o no lo hagan, compartirán la felicidad y la buena fortuna que emana de la fe en la Ley Mística.

          ¡Hagamos que prospere y florezca, como una magnífica Tierra de la Luz Tranquila, la valiosa comunidad que nos encomendó Nichiren Daishonin, el Buda del Último Día de la Ley!

          ¡Junto a los miembros de la SGI del mundo, hagamos que el rugido de león de Nam-myoho-renge-kyo resuene en cada lugar para crear un gran río de paz que fluya majestuosamente en todo el planeta Tierra!

 

Surgidos en este lugar

en respuesta al juramento

que ustedes hicieron

en tiempos remotos,

conviértanlo en una tierra de tesoros

junto a sus dichosos camaradas.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de octubre de 2017 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)

 

[1] El Sutra del loto, Tokio: Soka Gakkai, 2014, cap. 21, pág. 271.

[2] The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, pág. 192.

[3] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, pág. 889.