LAS REUNIONES DE DIÁLOGO SON CONMOVEDORES «TEATROS DE LA FELICIDAD»

 

          Conocí a mi maestro en una reunión de diálogo. En reuniones como estas fue donde aprendí y practiqué la gran filosofía del budismo Nichiren. Y también fue en reuniones de diálogo, junto a mis queridos compañeros de fe, donde generé una marea de kosen-rufu en todo el Japón y en el mundo.

          Amo estos encuentros más que ninguna otra cosa.

          En el capítulo «Asuntos pasados del bodisatva Rey de la Medicina» (23.°) encontramos la expresión un «estanque límpido y fresco».[1] Así como un estanque límpido y fresco sacía la sed de las personas que tienen la garganta reseca e infunde alivio a la mente y al cuerpo, la Ley Mística posee el poder de liberar a todos los seres de las aflicciones del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.

          En la sociedad de hoy, cada vez más parecida a un desierto espiritual, las reuniones de diálogo son un refrescante oasis que nos ofrece un «estanque límpido y fresco» para extinguir la sed y revitalizarnos.

          Nichiren Daishonin, el Buda del Último Día de la Ley, declara: «Por lo tanto, la mejor forma de lograr la Budeidad es encontrar un buen amigo. […] [D]eberíamos salir en busca de un buen amigo. Pero no hay nada más difícil que hallar a alguien así.[2]

          Los buenos amigos son indispensables para lograr la Budeidad en esta existencia, pero son presencias extremadamente valiosas y difíciles de encontrar. Las reuniones de diálogo de la Soka Gakkai son espacios colmados de personas que cumplen esta función en nuestra vida.

          En nuestro mundo actual, que se asemeja a una marisma de influencias negativas, estos ámbitos de intercambio rebosan de aliento mutuo; allí nos ayudamos unos a otros a vivir felices y a resplandecer como «flores humanas».[3] Son nobles asambleas imbuidas de las virtudes asociadas a la Budeidad: eternidad, felicidad, verdadera identidad y pureza.

          Nuestros dos primeros presidentes Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda, basados en el verdadero espíritu del budismo Nichiren, iniciaron un movimiento popular de diálogo sin precedentes, sustentado en la celebración de reuniones de plática. Por este hallazgo, merecen nuestra gratitud interminable.

          Recuerdo que el señor Toda brindaba todo de sí mismo cada vez que asistía a una de estas reuniones. Confirmaba de antemano los detalles de la planificación, repasaba el programa, las intervenciones del animador y el contenido de las presentaciones. Además, solía decir que no había necesidad de ser demasiado formales; nos enseñaba a crear una atmósfera acogedora donde los participantes pudieran disfrutar incluso desde su primera reunión, y se fueran sintiendo que habían aprendido algo nuevo sobre el budismo.

          En nuestras reuniones de diálogo, cada persona tiene un papel estelar. Todos son grandes actores, surgidos de la tierra, cualquiera sea su género o edad. Y las experiencias relatadas por los miembros producto de sus desvelos y de su esfuerzo conmovedorson una valiosa e inspiradora narrativa de la revolución humana.

          Aunque lleguemos agobiados de problemas o exhaustos, siempre nos vamos energizados, alentados y con una visión más positiva. Eso es lo hermoso de nuestras reuniones de diálogo: son «teatros de la felicidad».

          Hoy, estos encuentros se celebran en todo el mundo. En cada localidad, nuestras reuniones encienden la llama del respeto a la vida en el corazón de la gente, trascendiendo todas las diferencias, y ayudan a las personas a cultivar dinámicamente la fuerza y la solidaridad necesarias para sobrellevar las dificultades de su vida personal y de la sociedad donde viven.

          En suma, estos encuentros son una vertiente inagotable de energía para instaurar esa nueva «cultura de diálogo» que tanto necesita la humanidad.

          En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin expone: «Nichiren y sus seguidores quienes entonan Nam-myoho-renge-kyo “llegarán juntos al sitio donde están los tesoros”, sin excepción. La palabra “juntos” significa que, mientras estén junto a Nichiren, llegarán a la tierra de los tesoros».[4]

          Quienes asisten a las reuniones de diálogo, miembros y no miembros por igual, están «junto a Nichiren Daishonin». Así pues, ¡sigamos junto a él eternamente, mientras avanzamos jubilosa y enérgicamente hacia la «tierra de tesoros» de la paz y la felicidad supremas!

 

Por la vía del diálogo

como Bodhisattvas de la Tierra,

sigamos diseminando

estos oasis de paz y de felicidad

en todo el planeta.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de noviembre de 2017 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

 

 

[1] El Sutra del loto, Tokio: Soka Gakkai, 2014, cap. 23, pág. 283.

[2] Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, pág. 627.

[3] El Sutra del loto, cap. 5, pág. 105.

[4] The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, págs. 77-78.