¡QUE TODOS LOS DÍAS SEAN EL

DÍA DE LAS MADRES DE LA SOKA GAKKAI!

 

          Aunque caiga la lluvia y sople el viento, el sol siempre vuelve a asomar. De la misma manera, las mujeres de la Soka, soles del kosen-rufu, jamás dejan de avanzar.

          El Sutra del loto afirma que transmitir a otra persona aunque sea una sola frase de la enseñanza correcta es llevar a cabo la labor del Buda.[1]

          En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin menciona tres puntos fundamentales que hay que tener en cuenta a la hora de compartir el budismo con los demás: «amabilidad y tolerancia», la actitud de «no escatimar la vida» y «el amor que una madre siente por sus hijos».[2]

          Tal como observa el Daishonin, nuestras admirables camaradas del Departamento de Mujeres propagan la Ley Mística con sabia paciencia, intrépido coraje y un amor compasivo que no excluye a nadie; así, irradian una luz de felicidad y de paz a todas las personas que las rodean.

          Las madres del kosen-rufu, cada una afrontando sus propias dificultades, entonan Nam-myoho-renge-kyo por sus amigos que sufren y los alientan a superar sus problemas sin escatimar palabras de apoyo. Ellas encarnan el corazón del Buda.

          Los actos de las mujeres Soka son, indudablemente, el comportamiento del Buda, siempre dispuestas a brindar ánimo y a ofrecer una sonrisa sincera y auténtica.

          Gracias a nuestro Departamento de Mujeres, la familia Soka es cálida y brillante, el kosen-rufu avanza sin límite, y la eterna prosperidad de la Ley Mística es un hecho asegurado.

          El 3 de mayo, Día de la Soka Gakkai, es nuestro día de Año Nuevo. Pero también es el Día de las Madres de la Soka Gakkai. En esta fecha, además de renovar el juramento del kosen-rufu, expresamos nuestra sincera gratitud a las madres de la Soka, iguales a los budas, y oramos para que todas ellas gocen de infinita buena fortuna.

          El Daishonin reiteradamente exhortaba a sus discípulas a que se reunieran y estudiaran juntas. Por ejemplo, escribe: «Espero que lea esta carta, una y otra vez, junto a la esposa de Toshiro».[3] Y también: «Ya que ambas tienen el mismo corazón, pídanle a alguien que les lea esta carta y escúchenla juntas».[4]

          En todo el Japón y en el mundo, las integrantes del Departamento de Mujeres se reúnen periódicamente en pequeños grupos para estudiar y practicar el budismo de Nichiren Daishonin. Mientras avanzan juntas, se ayudan unas a otras a desplegar su magnífica naturaleza de Buda. Estos encuentros de vida a vida son nobles asambleas que concuerdan profundamente con el espíritu del Daishonin; en ellas se propagan fecundas semillas de felicidad. El Daishonin afirma que oír hablar de la Ley Mística es la semilla para el logro de la Budeidad.[5]

          Mi esposa Kaneko siempre encontraba tiempo para participar en pequeñas reuniones y en diálogos informales. Todas las camaradas que asistían a estos encuentros, preciadas Bodhisattvas de la Tierra, estaban luchando con bravura por superar sus diversas circunstancias. A menudo mencionaba una orientación del señor Toda, en la cual este enseñaba: «Si, cuando están en una situación desesperante, oran con la determinación de no retroceder un solo paso, empezarán a convertir el karma en misión».

          En nuestra red Soka de aliento se escriben este tipo de historias triunfales de revolución humana. La alianza de las mujeres Soka, tan armoniosa como dinámica, siempre abierta a abrazar con calidez a todos, es un oasis que baña de vitalidad renovada a sus familias, comunidades y sociedades. Es una fuente de esperanza para la paz mundial.

          El Daishonin escribe: «El gran océano es una charca comparado con la profundidad de lo que uno debe a su madre».[6] Cuando pensamos en nuestras laboriosas madres ―y también en todas las madres del kosen-rufu―, nuestro corazón se llena de fortaleza, potente e ilimitada como el océano. ¡Hagamos que cada día sea el Día de las Madres de la Soka Gakkai, y sigamos avanzando enérgicamente como el sol!

 

Nuestra red de mujeres,

luminosa como el sol,

jamás flaquea.

Brisa rutilante

de eternidad, alegría, verdadera identidad y pureza.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de mayo de 2018 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

[1] Véase El Sutra del loto, Tokio: Soka Gakkai, 2014, cap. 10, pág. 160.

[2] Véase The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, págs. 84-85.

[3] Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 334.

[4] Ib., pág. 624.

[5] Véase ib., págs. 923-924.

[6] The Writings of Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 637.