AVANCEMOS CON EL GOSHO, JUNTO CON EL DAISHONIN

 

          Abrir el Gosho es encontrarnos con Nichiren Daishonin y escuchar su voz profundamente compasiva. Cuando leemos el Gosho, vemos ante nuestros ojos la noble conducta del Buda del Último Día de la Ley.

          El Daishonin escribe: «¿Puede haber algo más brillante que el sol o la luna? ¿Hay algo que supere la pureza de la flor del loto? […] Nichiren es, también, como el sol y la luna, y la flor de loto».[1]

          Entonar Nam-myoho-renge-kyo por la felicidad de nosotros y de los demás, mientras nos dedicamos a los dos caminos de la práctica y el estudio,[2] nos permite fusionarnos con el inmenso estado de vida del Daishonin. Podemos, ciertamente, irradiar una poderosa luz de sabiduría y de valentía, y con ella iluminar la oscuridad que deriva de las aflicciones del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Podemos hacer que hermosas flores de loto de paz y de felicidad broten en el pantano de las adversidades y los sufrimientos.

          En Carta a los hermanos, el Daishonin escribe: «[A]prieten los dientes y jamás retrocedan en la fe. Sean intrépidos como Nichiren cuando tuvo que actuar y hablar frente a Hei no Saemon-no-jo».[3]

          Obrar con valor basados en el Gosho es, para los miembros de la Soka Gakkai, un eterno honor y un motivo de profundo orgullo.

          Durante la Segunda Guerra Mundial, el clero de la Nichiren Shoshu borró importantes pasajes del Gosho por miedo y cobardía. Pero Tsunesaburo Makiguchi y Josei Toda, los dos presidentes fundadores de la Soka Gakkai, rehusaron ceder a la persecución y, tal como se enseña en el Gosho, mantuvieron su dedicación abnegada a la propagación de la Ley.

          Cuando se cumplió el séptimo centenario del establecimiento del budismo Nichiren (en abril de 1952), a instancias del presidente Toda la Soka Gakkai publicó las obras completas de Nichiren Daishonin, Nichiren Daishonin Gosho zenshu.

          Nuestros dos primeros presidentes encarnaron en su conducta la esencia del espíritu de Gakkai, que palpita en estas palabras del Daishonin: «[M]ientras las personas de sabiduría no demuestren que mis enseñanzas son falsas, ¡jamás claudicaré!».[4]

          Hoy, en todas partes del mundo la gente estudia el Gosho. Ese estudio conjunto, que permite a cada individuo participar del inmenso estado de vida del Daishonin, fortalece las conexiones entre personas de todo el orbe y eleva el estado espiritual colectivo de la humanidad.

          Estoy infinitamente agradecido a quienes, como «Kumarajivas de la época actual», han asumido la misión de traducir y de interpretar en bien de nuestro movimiento.

          El aliento del Daishonin, que trasciende las diferencias de idioma, nacionalidad o etnia, llega directamente al corazón de la gente, conmueve su vida y despierta en ella su naturaleza de Buda innata.

          El Daishonin señala: «[C]uando Nichiren entona Nam-myoho-renge-kyo, está permitiendo a todos los seres vivos lograr la Budeidad en los diez mil años del Último Día de la Ley».[5] Cuando descubrimos este gran juramento, nuestro corazón se sacude y no podemos permanecer inmóviles. Colmados de alegría, nos sentimos inspirados a actuar y a asumir la tarea de los Bodhisattvas de la Tierra.

          En respuesta a una creyente que le había preguntado sobre el principio de «lograr la Budeidad con la forma física que uno posee», el Daishonin la elogia. Señala que su inquietud «es algo, realmente, extraordinario», y se pregunta: «¿Será que el buda Shakyamuni, señor de las enseñanzas, se está manifestando a través de usted?».[6]

          Desde el punto de vista de este pasaje, está claro que los que se presenten a los exámenes introductorios del Departamento de Estudio [que, en el Japón, se tomarán el 17 de junio] y están iniciando su estudio del budismo Nichiren obtendrán buena fortuna y beneficios incalculables, y lo mismo vale decir para quienes están estudiando con ellos y apoyándolos en su esfuerzo.

          El señor Toda declaraba: «Si se basan en el Gosho, jamás se sentirán bloqueados. Sabrán cómo resolver todos sus problemas».

          Aunque lean una o dos frases está bien. ¡Abran el Gosho cada día y eleven su estado de vida! Junto con el Daishonin, avancemos por el gran camino que nos permite lograr la Budeidad en esta existencia y realizar el kosen-rufu.

 

Con valentía invencible,

estudiemos y transmitamos a otros

esta preciada escritura

para la dicha y la victoria

de la humanidad.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de abril de 2018 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)

[1] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 195.

[2] Ib., pág. 408.

[3] Ib., pág. 521.

[4] END, pág. 297.

[5] The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, pág. 41.

[6] The Writings of Nichiren Daishonin, Toko: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 892.