HAGAMOS DEL 2018 UN AÑO DE LOGROS BRILLANTES

 

                        Tanto Tsunesaburo Makiguchi como Josei Toda, nuestros dos primeros presidentes, adoptaron la fe en el budismo Nichiren en 1928.

                        Siete siglos después de que el budismo ingresara en el Japón, nació Nichiren Daishonin, y otros siete siglos después, surgió la Soka Gakkai. ¡Qué ritmo tan sublime y prodigioso!

                        En El objeto de devoción para observar la vida, hay un pasaje que el señor Makiguchi había grabado profundamente en su corazón: «Cuando el cielo se despeja, la tierra se ilumina. Del mismo modo, cuando uno conoce el Sutra del loto, comprende el significado de todas las cuestiones mundanas».[1]

                        Él mismo había experimentado esta verdad en su propia existencia. Dijo que cuando comenzó a practicar el budismo Nichiren, a los 57 años, se sintió embargado por «una alegría indescriptible». Con profunda gratitud y emoción, declaró que la fe en la Ley Mística había cambiado radicalmente su forma de vivir y que le había permitido librarse de «la angustia de buscar respuestas a la vida a tientas en la oscuridad» y que había superado «su timidez y reserva innatas».[2]

                        Sus palabras reflejan el estado de vida dinámico y vibrante de los Bodhisattvas de la Tierra, y el espíritu de que «el regocijo es la fe, y la fe es el regocijo».[3]

                        Cuando empezó a practicar este budismo, el señor Makiguchi encontró un propósito realmente inmenso para su vida: lograr el kosen-rufu y hacer realidad el ideal de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra». Se lanzó a ello con audacia y sin temor, activando así la protección de las funciones celestiales y pudiendo esforzarse con valentía y vigor para lograrlo. Las enseñanzas del budismo Nichiren son insondables. Y el espíritu de la Soka Gakkai es infinitamente noble.

                        Han pasado nueve décadas desde que nuestros dos primeros presidentes abrazaron la fe en este budismo. Una vez más, reafirmemos junto a los nuevos miembros del mundo la gran aspiración inicial en la fe que tuvo nuestro fundador Makiguchi hasta el día en que murió en la cárcel por sus convicciones.

                        Celebrando nuestra gran fortuna de «haber nacido en el Último Día de la Ley y estar compartiendo la propagación del Sutra del loto»,[4] iluminemos nuestra vida, nuestra sociedad y el mundo con el budismo del Sol, la enseñanza de Nichiren Daishonin.

 

*

                        El lema de la Soka Gakkai para el 2018 es «Año de logros brillantes en la nueva era del kosen-rufu mundial».

                        Los logros brillantes se manifiestan en la vida de quienes siguen avanzando sin descanso, día tras día como el sol, cualesquiera sean los reveses o dificultades que les toque afrontar.

                        El Daishonin alentó a los hermanos Ikegami y a sus esposas, quienes luchaban contra el asedio de los tres obstáculos y los cuatro demonios: «Deben perseverar a través de esta prueba y comprobar por sí mismos los beneficios del Sutra del loto. Yo, Nichiren, también apelaré enfáticamente a las deidades celestiales. Hoy, más que nunca, eviten toda muestra o sentimiento de temor».[5]

                        ¡Cuando golpee la adversidad, tengan las agallas de perseverar, hacer daimoku y luchar con bravura, decididos a mostrar de qué están hechos!

                        El Daishonin, el Buda del Último Día de la Ley, tiene pleno registro de todas nuestras contiendas. La causa de los logros brillantes se crea en medio de las luchas más duras y complejas. A decir verdad, esas batallas tan difíciles son las que se convertirán en nuestras historias más espléndidas de logros brillantes que perdurarán eternamente.

                        Tenemos el daimoku, el grito triunfal más potente y supremo de la vida. ¡Nuestro daimoku, en sí, es el juramento de triunfar sobre todas las circunstancias!

                        En un escrito titulado, La forma de lograr la Budeidad mediante el Sutra del loto para aquellos que aspiran al Camino por primera vez, el Daishonin escribe:

 

   [C]uando entonamos una vez Myoho-renge-kyo, con ese solo sonido suscitamos y manifestamos la naturaleza de Buda de todos los budas, de todas las entidades, de todos los bodhisattvas, de todos los que escuchan la voz, de todas las deidades como Brahma, Shakra y el rey Yama; del Sol y de la Luna, y de la miríada de estrellas; de las deidades celestiales y terrenales; y así sucesivamente hasta la de aquellos que habitan en el estado de infierno o de las entidades hambrientas, los animales, los asuras, los seres humanos y celestiales, y de todos los demás seres vivos. Este beneficio es infinito e incalculable.[6]

 

                        Hoy, una vez más, entonemos Nam-myoho-renge-kyo resueltamente y hagamos surgir la naturaleza de Buda en nuestras familias, amigos, distritos y naciones, para así definir nuestros éxitos gloriosos y ayudar a otros hacer lo mismo.

                        A la Soka Gakkai se le ha confiado la «propagación de la gran Ley» a lo largo del eterno futuro del Último Día. ¡Trabajemos juntos para construir un año de logros brillantes que la posteridad celebre y exalte como un hito en nuestra historia!

 

Montaña de la Soka,

castillo de exclamaciones triunfales

donde la vida de quienes

allí se congregan

adquiere el matiz de la luz dorada.

 

 

                        (Traducción del artículo publicado en la edición de enero de 2018 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

[1] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 398.

[2] Makiguchi, Tsunesaburo: Makiguchi Tsunesaburo Zenshu (Obras completas de Tsunesaburo Makiguchi), Tokio: Daisanbunmei-sha, 1984, vol. 8, pág. 406.

[3] Del «Oko Kikigaki» (Disertaciones registradas), no incluido en los dos volúmenes de The Writings of Nichiren Daishonin ni en Los escritos de Nichiren Daishonin en español. Gosho zenshu, pág. 835.

[4] Véase END, pág. 1071.

[5] Ib., pág. 521.

[6] END, pág. 929.