ESFORZARNOS CON ACTITUD SIEMPRE POSITIVA COMO  «CAMPEONES DEL DESAFÍO»

 

          El budismo Nichiren es una religión de desafío…

          El desafío de crear constantemente nuevo valor, en ritmo con la Ley Mística, con fuerza vital renovada día tras día y mes tras mes.

          El desafío de superar, con el Gosho como compás, cada prueba y obstáculo de la vida —especialmente las aflicciones del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte—, y de ayudar a los demás a hacer lo mismo.

          El desafío de confrontar los problemas de la sociedad al lado de nuestros camaradas, y de expandir nuestra red para la felicidad y la paz.

          Durante la persecución de Atsuhara, Nichiren Daishonin, el Buda del Último Día de la Ley, exhortó fervorosamente a Nanjo Tokimitsu, un discípulo que, en ese momento, tenía 21 años. «Mi deseo es que todos mis discípulos puedan hacer un gran juramento».[1] También citó para él un pasaje del Sutra del loto: «Suplicamos que el mérito acumulado gracias a estas ofrendas se extienda a lo ancho y a lo largo, a todas las personas, para que nosotros y los demás seres vivos alcancemos juntos el Camino del Buda».[2]

          Cuando entonamos Nam-myoho-renge-kyo y procuramos cumplir el gran juramento del kosen-rufu, nuestra vida se vuelve inseparable de la Ley Mística y del Buda, y expresa sin falta el poder positivo de generar beneficios vastos como el universo.

          Por eso podemos triunfar sobre todas las dificultades e impedimentos que surjan, y guiar certeramente a nuestros familiares, amigos y otras personas que forman parte de nuestra vida hacia el camino de la felicidad eterna, que es el logro de la Budeidad en esta existencia.

          ¿Qué son los Bodhisattvas de la Tierra? Son heroicos luchadores que surgen en el momento apropiado, en el lugar donde han jurado cumplir su misión desde el tiempo sin comienzo. En la Soka Gakkai palpita vigorosamente el espíritu de desafío de los Bodhisattvas de la Tierra.

          Recuerdo algo muy inspirador que dijo una miembro del Departamento de Mujeres en los primeros días de nuestro movimiento en Kansai: «Siempre me he esforzado con toda sinceridad, albergando, aun despierta o dormida el constante deseo de ayudar a todas las personas a ser felices y a forjar valores humanos».

          Cuando perseveramos como practicantes del budismo Nichiren, cualquiera sea nuestra edad, nuestra vida irradia una luz cada vez más juvenil e intensa.

          Es tal como dice el Daishonin cuando escribe: «Fortalezca su determinación más que nunca. El hielo está hecho de agua, pero es más frío que el agua. La tintura azul proviene del índigo, pero cuando aquella se utiliza para teñir algo en forma reiterada, se obtiene un tono mejor que el de la planta[3]».[4]

          En la asamblea del Sutra del loto, los discípulos de Shakyamuni que dicen ser «ancianos y decrépitos» escuchan de su mentor una Ley que nunca antes habían conocido y se ponen a brincar y bailar de alegría, inspirados a desafiarse una vez más con el corazón rejuvenecido.[5]

          El corazón de la fe es libre y desinhibido; la oración basada en el juramento del kosen-rufu es ilimitada.

          En una carta a una de sus seguidoras, el Daishonin escribe: «Me cuesta hallar palabras para decirle cuánto me conmueve que usted, hasta ahora, no haya retrocedido jamás».[6] Siento que estas palabras también podrían tomarse como un elogio a las nobles precursoras y a los admirables pioneros que integran el grupo Muchos Tesoros.

          Mi maestro Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, nos alentaba diciendo: «La práctica budista es el desafío de superar nuestra autocomplacencia y de cambiar positivamente nuestra propia vida, la de nuestras familias y la comunidad donde vivimos.

          La clave está en iniciar nuevos desafíos, por pequeños que sean, y hacer daimoku clara y específicamente hacia la concreción de ese deseo.

          Hablemos sinceramente con los demás, aunque sea con una persona por día, alentándola y guiándola para crear una relación con el budismo.

          Este año celebraremos el sexagésimo aniversario de la ceremonia del 16 de marzo de 1958, cuando el presidente Toda transfirió el relevo del kosen-rufu a sus jóvenes sucesores. Es un placer comprobar con qué solvencia los miembros de los departamentos juveniles y de estudiantes responden al desafío de expandir nuestra red de Bodhisattvas de la Tierra.

          Junto a los jóvenes, sigamos incrementando de a una persona por vez las filas de nuevos camaradas que se sumarán a nosotros y nos acompañarán en cada una de nuestras comunidades.  

          ¡A los campeones del desafío que se esfuerzan con espíritu siempre positivo les esperan éxitos gloriosos!

 

Soka

también significa

«campeones del desafío».

¡Triunfen sobre todo lo que venga

con valentía arrolladora!

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de febrero de 2018 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)

[1] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 1048.

[2] El Sutra del loto, Tokio: Soka Gakkai, 2014, cap. 7, pág. 130.

[3] Expresión basada en un pasaje del texto clásico chino Hsün Tzu. En Gran concentración e introspección» leemos: «Del índigo, un azul mucho más intenso».

[4] END, pág. 645.

[5] Véase El Sutra del loto, cap. 4, pág. 81 y sigs.

[6] The Writings of Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 465.