LOS BODHISATTVAS DE LA TIERRA  SON PILARES INDESTRUCTIBLES DE LA SOCIEDAD

        Un magnífico edificio necesita pilares inamovibles.

        Para construir un espléndido futuro en bien de la humanidad, están ocupando su lugar en la sociedad cada vez más y más Bodhisattvas de la Tierra, miembros capaces de la Soka Gakkai. Con la gran filosofía del budismo Nichiren como columna dorsal de su vida, están contribuyendo a la comunidad y a la sociedad como admirables puntales.

        Nichiren Daishonin se irguió como un colosal «pilar del Japón»[1] o, mejor dicho, como un pilar del mundo entero. Durante la persecución de Tatsunokuchi, aunque su vida estaba en riesgo, se mantuvo imperturbable y declaró, sin perder la calma: «Yo, Nichiren, soy el devoto del Sutra del loto más prominente del Japón y no he cometido un solo acto reprochable».[2]

        Los soldados se quedaron estupefactos al ver su espíritu indómito, y eso los hizo cuestionarse todo lo que habían presupuesto o creído acerca de él. Su actitud cambió y, finalmente, lo trataron con sumo respeto.

        En una carta a los hermanos Ikegami, quienes fueron nuestros predecesores aquí en Tokio, el Daishonin los exhorta a seguir su ejemplo diciéndoles: «Sean intrépidos como Nichiren».[3]

        La Soka Gakkai es heredera de su espíritu de valentía invencible. El pilar de la Soka, asentado en sólidas convicciones, no tiembla ni se agita ante los vientos inquietos de las críticas o de los elogios mundanos. Nosotros seguimos siempre proclamando lo correcto. Por eso hemos podido transformar el corazón de quienes nos rodeaban.

        Recuerdo las palabras del doctor Harvey Cox, profesor emérito de la Facultad de Teología de Harvard, con quien publiqué un diálogo sobre el tema de la paz y de la religión en el siglo xxi: «Curar la cobardía conlleva una firme fe en la posibilidad de que las personas y sus actitudes puedan cambiar».[4] 

        Nuestros miembros, con tenacidad y determinación incólumes, siempre han persistido en su afán de acercar a las personas mediante el diálogo sincero. Lo han hecho con el deseo y las oraciones fervientes de ayudar a la gente a ser feliz y revitalizar su vida mediante el budismo Nichiren, y de construir la paz, la seguridad y la prosperidad en sus comunidades.

        Aunque, en ocasiones, hayan sido objeto de burlas, insultos o desdén, nunca han abandonado su disposición al diálogo con aquellos que tenían a su alrededor. Siempre avanzaron con la convicción de que el kosen-rufu significa hacer todos los esfuerzos posibles por encontrarse con los demás y que solo en ese afán de dialogar incansablemente se puede hacer realidad el ideal de establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra, que nos legó el Daishonin.

        Llevo a cada instante en mi corazón la imagen de nuestros compañeros, modelos del bodhisattva Jamás Despreciar [quien respetaba la naturaleza de Buda de todas las personas].

        Hoy, más y más individuos reconocen la contribución invalorable que están haciendo nuestros miembros. Los consideran pilares de la comunidad y les conceden su máxima confianza.

        El Daishonin escribe: «Aun siendo humilde, yo, Nichiren, he recibido el majestuoso mandato del buda Shakyamuni y he venido a esta tierra del Japón. Por lo tanto, como revela el sutra, cualquiera que pronuncie una sola calumnia contra mi persona estará cometiendo una falta que lo condenará al infierno del sufrimiento incesante; y todo aquel que profiera una sola palabra o frase en bien de Nichiren obtendrá beneficios aun mayores que los de haber realizado ofrendas a incontables budas».[5]

        Como practicantes de la Ley Mística que marchamos tras las huellas del Daishonin, sintamos el orgullo de ser pilares del respeto a la dignidad de la vida, de la felicidad y la seguridad para todos, y de la convivencia armoniosa para toda la humanidad.

        Mi maestro Josei Toda, el segundo presidente de la Soka Gakkai, nos alentaba diciendo: «Si dialogan con los demás basados en la oración, verán cómo brota en ustedes el júbilo inmenso de su propia naturaleza de Buda. Si hacen vibrar esta alegría de la fe, ¡podrán ayudar a una gran cantidad de personas a crear lazos con el budismo!

        Con absoluta convicción en la fe y trabajando siempre junto a los jóvenes, ¡compartamos sin dudar nuestra visión esperanzada de la vida y de la sociedad!

Habiendo comprometido tu vida

a ser, como Bodhisattva de la Tierra,

un pilar de la sociedad,

sigue proclamando intrépido

la verdad y la justicia.

        (Traducción del artículo publicado en la edición de junio de 2017 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

 

 

[1] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 297.

[2] Ib., pág. 805.

[3] Ib., pág. 521.

[4] Cox, Harvey e Ikeda, Daisaku: The Persistence of Religion: Comparative Perspectives on Modern Spirituality (La persistencia de la religión: Perspectivas comparativas sobre la espiritualidad moderna), Londres: I. B. Tauris, 2009, pág. 64. 

[5] END, pág. 350.