¡ACTUEMOS CON VALENTÍA Y
DEMOS PASO A UNA PRIMAVERA DE ESPERANZA!

El budismo es aliado de la gente laboriosa que nutre las filas del pueblo.
Una de las discípulas del Daishonin fue la monja laica de Kubo. Esta mujer había quedado viuda después de prestar, durante largo tiempo, cuidados a su esposo enfermo. Cuando este falleció, se encontró sola a cargo de una hija pequeña. Sin embargo, a pesar de sus circunstancias personales, se mantuvo firme en la fe y perseveró resueltamente junto a sus compañeros de fe durante la persecución de Atsuhara.
El Daishonin la elogió diciendo: «Donde los huracanes inclinan la hierba y los relámpagos sobresaltan a las personas, en un mundo como este, ¡qué maravilloso que usted haya mantenido una fe imperturbable hasta el día de hoy!». Asimismo, le aseguró que su difunto esposo sentiría alegría en la vida y en la muerte, y que sus deudos prosperarían y tendrían una existencia larga y feliz.
El Daishonin está consciente de los arduos esfuerzos que lleva a cabo nuestra noble familia Soka en el mundo, para cumplir el gran juramento del kosen-rufu.
El Sutra del loto dice que sus practicantes gozarán «de paz y de seguridad en esta existencia». Pero eso no significa que estemos exentos de problemas. Antes bien, se refiere a un estado de vida que permanece inalterable frente a la adversidad.
El Daishonin señala: «Es a través de enfrentar dificultades como uno tiene asegurado el logro de la Budeidad, tal como describe el pasaje del sutra: “[Disfrutarán] de buenas circunstancias en existencias futuras” ».
Las pruebas y reveses son algo inevitable en una existencia dedicada a la misión de propagar la Ley Mística y de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra», el ideal postulado por Nichiren Daishonin. De hecho, hay que esperar dificultades. Pues ellas son las que nos permiten lograr la Budeidad. Con la determinación valerosa de resolver todos los obstáculos sin temor, queja o dudas, basados en la práctica de Nam-myoho-renge-kyo, podemos cultivar un estado de vida elevado y amplio. Es así como accedemos a una vida feliz y victoriosa en esta existencia. También es la clave para construir un estado de vida inmenso, indestructible como el diamante, que perdure a través de las tres existencias del pasado, presente y futuro, mientras ayudamos a otros a lograrlo, a la par de nosotros.
En el mundo de la Soka resplandecen incontables experiencias personales de miembros que han sobrellevado grandes adversidades y han triunfado sobre ellas.
Recuerdo a una señora de la prefectura de Miyagi, en Tohoku, en las épocas pioneras de nuestro movimiento. Ella tenía problemas en las piernas y cojeaba al caminar, pero iba a todas partes y con gran entusiasmo transmitía a todos el budismo. Algunos la insultaban, otros le arrojaban piedras, pero esta mujer no se dejaba inmutar por el rechazo, y decía a sus compañeros de fe con una sonrisa: «Es tal como dice el Gosho. ¿No es fantástico? ¡Seamos las personas más felices de este lugar!».
Su hijo, líder del Departamentos de Hombres, a lo largo de los años había comprobado muchas veces la fuerza de la fe. Pero cuando se produjo el terremoto y tsunami de Tohoku, en marzo de 2011, el agua arrasó por completo su oficina y las maquinarias de su empresa, dedicada a la excavación y remoción de tierra. Sin embargo, con la misma fe invencible que su madre le había enseñado, se puso de pie de inmediato y comenzó a trabajar en las actividades de reconstrucción. Codo a codo con los jóvenes, sigue luchando con la convicción de que esa fuerza vital intrépida es la esencia del budismo.
La tradición de fortaleza y resiliencia de nuestros Bodhisattvas de la Tierra, expertos en afrontar y superar cualquier reto, se está transmitiendo de una generación a la siguiente.
Hace sesenta años (en setiembre de 1957), en su «Proclama para la abolición de las armas nucleares», mi maestro Josei Toda afirmó valientemente el derecho a la vida de todos los habitantes de nuestro planeta. Sin embargo, hoy en día el mundo sigue amenazado por una oscuridad destructiva que coarta ese derecho universal.
Por eso es tan importante que la luz el budismo Nichiren, que proclama la dignidad absoluta de la vida, resplandezca como nunca, e ilumine con ella el corazón de todas las personas.
En todo el mundo, nuestros preciados compañeros de fe están desafiándose en su revolución humana, esforzándose por revivir sus familias, comunidades y países, mientras procuran transformar su propio karma. Su postura y sus logros, con el tiempo, serán reconocidos como una incomparable gesta triunfal del espíritu humano.
Las funciones demoníacas nos atacan porque estamos propugnando una causa de inmenso bien. Pero, sin falta, vamos a vencer. Con este espíritu de la Soka Gakkai, ¡actuemos con valentía, hoy nuevamente, y demos paso a una primavera de esperanza!

Iluminemos el camino
hacia el futuro
con orgullo y convicción,
como eternos
soles de esperanza.


(Traducción del artículo publicado en la edición de marzo de 2017 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).