Enero 2012

Reunámonos para triunfar juntos

 


En sus corazones

y en el mío

relumbra el oro de un sol matinal.

¡Qué inmensamente placentera es

nuestra lucha compartida!

 

“La vida se renueva perpetuamente cada día. Ser conscientes de ello contribuye  a elevarnos”,[1] escribió el Mahatma Gandhi (1869-1948), gran paladín de la no violencia.

Los que entonamos un resonante Nam-myoho-renge-kyo, ritmo eterno de la renovación, podemos hacer surgir en el corazón, una mañana tras otra y año tras año, el sol del tiempo sin comienzo. Iniciemos la marcha con ánimo inmejorable, avanzando siempre con dinámico ímpetu y alentándonos mutuamente entre todos los miembros del mundo como camaradas desde el remoto pasado.

Al referirse a la Ceremonia en el Aire descrita en el Sutra del loto, en la que los budas y bodhisattvas de las diez direcciones se reúnen alrededor de los budas Shakyamuni y Muchos Tesoros, Nichiren Daishonin declara: “La finalidad esencial con que se reunieron fue brindarnos a todos nosotros, los seres vivos, una forma de manifestar la Budeidad”.[2]

Las reuniones de la SGI, centradas en los encuentros de diálogo, son magníficas asambleas de personas dedicadas a la propagación de la Ley Mística, en perfecta consonancia con el designio del Buda de guiar a todos por el sendero directo hacia la Budeidad en esta existencia y de permitir que cada ser humano, sin excepción, logre una vida victoriosa y llena de felicidad. Esa es la razón por la que nuestras reuniones tienen el poder de incentivar a los participantes, para que emprendan su revolución humana personal, extrayendo cada uno su propia naturaleza de Buda.

Desde su exilio en la isla de Sado, donde enfrentaba las más terribles privaciones como carecer incluso de papel para enviar cartas a sus seguidores, el Daishonin escribe: “Los que posean el corazón de un león rey sin falta manifestarán la Budeidad”.[3] Y en la posdata de esa misma misiva, señala: “Quiero que la gente con espíritu de búsqueda se reúna y que todos reciban aliento leyendo juntos esta carta”.[4] En otras palabras, exhorta a sus discípulos a que se reúnan para estudiar sus enseñanzas en lugar de hacerlo solamente por cuenta propia, y a que forjen una sólida unión, con el “corazón de un león rey”. Así, el poder inconmensurable del Buda, capaz de superar todos y cada uno de los obstáculos, comenzará a fluir poderosamente desde lo profundo de cada persona. 

Incluso si al comienzo no sentimos una real disposición para asistir a un encuentro, una vez que logramos llegar a él, nuestro espíritu se siente invariablemente reconfortado y lleno de energía. Estoy seguro de que todos pueden dar fe de esto. Recuerdo las palabras de mi mentor Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai: “Nuestras reuniones son los remansos más sublimes y llenos de alegría. Cada persona que asiste a ellas ingresa indefectiblemente en la senda de la felicidad eterna”.

Durante el gélido enero invernal de hace tres décadas (1982), viajé a la prefectura de Akita. Me reuní allí con los dedicados y esforzados miembros que se habían congregado al aire libre, bajo la nieve, para entonar a coro la “Canción de la revolución humana”:

 


Avanza con ímpetu y firmeza, y yo también lo haré.

Juntos, pongamos el pecho a la nevasca

y avancemos intrépidamente.

 

Los vítores enardecidos de los miembros por el triunfo de nuestra gran causa son inmortales.

Hace poco, un miembro que en ese entonces era responsable de cabildo en la prefectura de Akita rememoró señalando: “Por más que los sacerdotes trataban de perjudicarnos difamando a la organización, luché con la decisión de hacer que cualquier encuentro que organizara la Soka Gakkai fuese un foro pletórico del exuberante júbilo de la fe. Había resuelto que nada nos derrotaría”. Hoy, con sus ochenta años, este héroe del kosen-rufu sigue transmitiendo con gran vigor la práctica del budismo de Nichiren Dashonin a numerosas personas, participa de las actividades de Gakkai junto con los jóvenes que ingresaron en la organización gracias a sus dedicados esfuerzos y sigue forjando sucesores capaces para el futuro.

Tal como lo establece claramente el Sutra del loto, son ilimitados e inmensurables los beneficios que obtienen aquellos que asisten a una reunión budista y se regocijan al oír la enseñanza de la Ley Mística por primera vez; o los que se llenan de alegría al escuchar incluso un solo verso del Sutra del loto y lo comparten con los demás.[5] De igual modo, los beneficios que reciben quienes ofrecen sus hogares para las reuniones de Gakkai son incalculables.

Clark Strand, reconocido escritor estadounidense especializado en temas religiosos, ha observado con gran agudeza que los miembros de la SGI, al escuchar las experiencias de los demás, se sienten incentivados a perseverar ante sus propias dificultades y a superarlas.[6] Escribió también que el modo de propagación de la SGI, basado en las reuniones de diálogo, se expande de manera exponencial.[7]

Les pido a todos nuestros líderes que entonen sinceramente daimoku, para convertir cada reunión en un encuentro que brinde satisfacción a los participantes y crear un ritmo de progreso positivo, además de tomar contacto con cada miembro que no haya podido participar para alentarlos de todo corazón.

Tal como escribió el escritor francés Victor Hugo (1802-1885): “¡Unámonos para ser fuertes y unámonos para ser felices!”. [8]

¡Agitando en lo alto el estandarte de la unión –“distintas personas con un mismo propósito”– generemos entre todos una renovada corriente del kosen-rufu!


Noble y hermosa es nuestra red

de amigos con idéntico propósito

que inscriben victoria tras victoria

por la causa del kosen-rufu.

 
 
          (Publicado en la edición de enero de 2012 de Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)

 
 
 


[1] Gandhi, Mahatma: The Collected Works of Mahatma Gandhi (Obras completas del Mahatma Gandhi), División de Publicaciones, Ministerio de Información y Difusión, Nueva Delhi: Gobierno de la India, 1995, vol. 81 (17 de julio-31de octubre de 1945), pág. 459.

[2] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 407.

[3] END, pág. 320.

[4] Ib., pág. 325.

[5] Véase The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras (El Sutra del loto, y los sutras de inicio y de cierre), trad. por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2009, cap. 18, págs. 288-90.

[6] Véase Strand, Clark: Soka Gakkai International and the Birth of Modern Religion (La Soka Gakkai Internacional y el nacimiento de la nueva religión), traducción de Mariko Imai, Daisanbunmei-sha, Tokio: 2011, pág. 70.

[7]  Ib., p. 143.

[8] Hugo, Victor: Pendant l’exil: 1852-1870 (Durante el exilio: 1852-1870), en Actes et Paroles (Actos y palabras), Albin Michel, París: 1938, vol. 2, pág. 37.