Noviembre 2011

Forjar y brindar apoyo a los nuevos miembros en la fe

 

Consagrada a la causa

del Kosen-rufu,

mi vida está libre de arrepentimiento

y desborda de supremo

y eterno júbilo.

 

Séneca, filósofo de la antigua Roma, escribió: “[La filosofía] nos torna joviales […], fuertes y valerosos, más allá de la condición física de nuestro cuerpo”.[1]

Vivir de acuerdo con una gran filosofía enriquece la vida mucho más que poseer inmensas posesiones materiales. Además, el budismo de Nichiren Daishonin es una filosofía de vida que nos permite trascender los sufrimientos fundamentales del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, y manifestar las nobles virtudes de eternidad, felicidad, verdadera identidad y pureza.

En el Registro de las enseñanzas trasmitidas oralmente, Nichiren Daishonin declara que entonar Nam-myoho-renge-kyo conduce a la absoluta libertad.[2] La Ley mística es la ley fundamental del universo. Cuando abrazamos la fe en la Ley mística, podemos desplegar un estado de vida vasto y expansivo, rebosante de felicidad y de libertad; un estado que permanece imperturbable ante cualquier obstáculo que se manifieste a nuestro paso en este mundo saha plagado de sufrimientos.

Tsunesaburo Makiguchi, presidente fundador de la Soka Gakkai, abrazó la fe en la Ley mística en 1928, cuando tenía cincuenta y siete años. Con inmenso regocijo, afirmó: “Practicar el budismo del Daishonin no significa ingresar en un ámbito estrecho y cerrado; significa salir al encuentro de un espacio ilimitado de buena fortuna y beneficios”.

Siento una gran felicidad al ver a muchos nuevos miembros que se unen a nuestra organización gracias al renovado dinamismo con que impulsamos el desarrollo de una Soka Gakkai juvenil.

En “El verdadero aspecto de todos los fenómenos”, el Daishonin escribe: “Si no fueran Bodhisattvas de la Tierra, no podrían entonar el daimoku [Nam-myoho-renge- kyo]”.[3] Desde la perspectiva del budismo, todas las personas que se comprometen decididamente con el movimiento por el Kosen-rufu comparten un lazo kármico y una misión increíblemente profundas. Son camaradas en la fe unidas por un juramento desde el tiempo sin comienzo.

El Daishonin realizó esta profunda declaración: “A partir del nivel de escuchar el nombre y las palabras de la verdad [Nam-myoho-renge- kyo], uno se encamina directamente al logro de la Budeidad en su forma presente”.[4] El “nivel de oír el nombre y las palabras de la verdad” se refiere al estado de vida logrado por quienes abrazan la fe en la Ley mística por primera vez. Todos los que se esfuerzan en bien del budismo haciendo revivir el espíritu original son nobles budas.

Cuando comencé a practicar el budismo del Daishonin, a los diecinueve años, mi familia se opuso en un comienzo, por lo que me vi en una situación difícil. Pero el señor Toda sostuvo: “En la fe, lo que cuenta no son los años de práctica ni el cargo que se ocupa dentro de la organización. Lo que más importa es la valentía. La fe valerosa hace posible no solo el cambio interior de cada uno, sino también el de la situación actual e incluso del futuro”.

Es importante, por ende, que no solo alentemos y apoyemos a los miembros nuevos, sino que nos esforcemos junto a ellos para hacer surgir una fe plena de coraje y para compartir activamente el budismo de Daishonin con los demás. El primer paso es practicar en estrecho contacto con los miembros, orar con ellos, realizar juntos las actividades y dialogar sobre el budismo en bien de la felicidad de los demás. Al llevar a cabo esa práctica del bodhisattva, uno llega a experimentar una plenitud y regocijo incomparables, y adquiere una firme convicción en el poder de la Ley mística. Tal es la honorable tradición de forjar personas capaces en la SGI.

Una señora pionera, miembro del Departamento de Mujeres de la ciudad de Hagi, en la prefectura japonesa de Yamaguchi, ingresó en la Soka Gakkai durante la Campaña de Yamaguchi[5] de 1956. De inmediato, comenzó a transmitir el budismo del Daishonin a los demás. A lo largo de los años, la señora ha introducido a más de cien familias en la práctica. Siempre se preocupó de continuar alentando a todas las personas a quienes ha conducido por el sendero de la fe. Ella afirma: “Mi objetivo es asegurar que los miembros a los que les transmití la fe sean más felices que yo y lleguen a ser maravillosos paladines del Kosen-rufu, mucho más capaces que yo”. Los hijos y nietos de los miembros que ella originalmente introdujo en el budismo de Daishonin aún hoy continúan expresándole su más profunda gratitud y aprecio por la felicidad que sus familias han logrado.

De una persona a otra. He ahí la cadena interminable de inspiración que ha permitido que el grandioso movimiento de la SGI por la paz crezca y se expanda hacia ciento noventa y dos países y territorios del mundo.

El destacado científico estadounidense Linus Pauling (1901-1994), quien fue un muy dilecto amigo, creía que los educadores debían prestar suma atención a las clases de los alumnos de primer año.

En cada aspecto del quehacer humano, el surgimiento de personas capaces es la fuerza motriz del crecimiento.

En la SGI, forjar a un nuevo miembro para que despliegue la fuerza de mil personas es el equivalente de introducir a mil personas nuevas en la práctica.

Con gran alegría, redoblemos nuestros esfuerzos para impulsar el desarrollo de una SGI juvenil, luchando junto con nuestros miembros, que son inapreciables compañeros en la fe y Bodhisattvas de la Tierra.

Cada día de su joven vida

que consagran al Kosen-rufu,

y acumulan

buena fortuna incalculable

es un día para resplandecer.

 

          (Publicado en la edición de noviembre de 2011 de Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)


[1] Séneca, Ad Lucilium, Epistulae Morales I, en Séneca en diez volúmenes, traducido por Richard M. Gummere, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 1989, vol. 4, pág. 213.

[2] Véase The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 1996, pág. 212.

[3] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 406.

[4] WND vol. 2, pág. 848.

[5] Campaña de Yamaguchi: Campaña de propagación que se desarrolló en un período de tres meses, entre octubre y noviembre de 1956 hasta enero de 1957. De acuerdo con la guía del presidente Toda, un joven Daisaku Ikeda viajó a la región de Chogoku e inició una actividad sin precedentes para impulsar el desarrollo del movimiento del kosen-rufu en la prefectura de Yamaguchi. A fines de setiembre de 1956, justo antes de que se iniciara la campaña, la Soka Gakkai contaba con cuatrocientos cincuenta y nueve familias miembros en Yamaguchi. A fines de enero de 1957, el número aumentó diez veces y llegó a cuatro mil setenta y tres familias.