Octubre 2011

El distrito[1] es la fuerza primordial para el logro de la victoria

 

Cada uno de ustedes,

sin excepción,

engalane de felicidad

su vida

en esta existencia.

 

En una carta dirigida a la monja laica Ueno, madre del joven Nanjo Tokimitsu, Nichiren Daishonin escribe. “Si hay cien o mil personas que practican este sutra [del loto], todas ellas, sin excepción, llegarán a ser budas”.[2]

La vida de cada persona es incomparablemente preciosa y noble. La finalidad del budismo de Nichiren Daishonin y el propósito de la fe en la Ley Mística, es permitir que cada individuo resplandezca de la más inmensa felicidad.

Nada se compara con los distritos de la SGI que hemos construido y forjado, pues en ellos se mantiene vivo y ardiente el espíritu budista fundamental de apreciar a conciencia a cada persona y de no descuidar a nadie.

El distrito es el lugar en que cada persona puede crecer y desarrollar un sólido cimiento de la fe, la práctica y el estudio; el ámbito dentro del cual cada individuo puede superar sus problemas personales y avanzar hacia el logro de la Budeidad en esta existencia; y el espacio en que cada uno se pone de pie y emprende acciones en la sociedad, como héroe del Kosen-rufu.

En el Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente, el Daishonin afirma: “El lugar donde la persona honra y práctica el Sutra del loto [Nam-myoho-renge-kyo] es el ‘sitial de la práctica [que conduce a la iluminación]’ hacia el cual se dirige la persona.[3] No es que abandona su lugar actual y se dirija a otro sitio”.[4] La práctica budista no se puede llevar a cabo separada de ese sitial de la práctica absolutamente esencial: el lugar en que nos encontramos ahora mismo.

 

*

 

El pensamiento constante del Buda es cómo hacer para conducir a la mayor cantidad de gente posible hacia la budeidad.[5]

Precisamente, porque apreciamos nuestros distritos, porque oramos y nos ponemos en acción para apoyar a todos sus miembros, que conocemos muy bien y nos importan mucho, estamos en sintonía con el designio del Buda y podemos extraer la sabiduría y la fuerza del Buda desde nuestro interior.

Cuando visitaba a los miembros de los distritos, mi mentor, Josei Toda, solía decir:

 

Una organización con una base firme de personas comunes, comprometidas con la lucha conjunta de mentor y discípulo, no se puede construir sin esfuerzos continuos y absoluta dedicación. La fortaleza de la Soka Gakkai es la fuerza de los ciudadanos comunes que emerge de los distritos y constituye la vanguardia de nuestro movimiento.

 

Se trata de un principio eterno e inalterable.

 

*

 

Entre los responsables que se reunieron cada mañana en la antigua sede central de Kansai para realizar el gongyo, durante la Campaña de Osaka [6] de 1956, se encontraba una líder de distrito quien también se desempeñaba como enfermera de tiempo completo. Muchos de los miembros de ese distrito estaban luchando con la enfermedad y con dificultades económicas. Agradecí cálidamente a esa responsable sincera, que estaba en la primera línea de las actividades de Gakkai en su distrito y alentaba y apoyaba a todos con gran entusiasmo. “Por favor, siga entonando el daimoku por la felicidad de sus compañeros miembros y abrace a cada persona en su corazón y en su oración”, le solicité aquella vez.

En varias oportunidades acudí a alentar a ese distrito durante la Campaña de Osaka. En una ocasión, les dije a los miembros allí reunidos: “El Daishonin escribe: ‘[…] Sean hombres o mujeres, no debería existir ningún tipo de discriminación’.[7] Espero que consideren a su responsable de distrito como si fuera el presidente Toda, y que hagan todo lo posible para apoyarla”.

Todos los miembros siguieron orando, con idéntica concentración y propósito; y gracias a ello, la unión del distrito se fue fortaleciendo y profundizando cada vez más.

En mayo de 1956, aquel mismo distrito logró que trescientas ochenta nuevas familias recibieran el Gohonzon. Esos tremendos esfuerzos, realizados por cada uno de los distritos de Osaka en Kansai, dieron como resultado el ingreso de once mil ciento once familias en el budismo del Daishonin, en un solo mes.

El distrito es en verdad la fuerza principal de la victoria del maestro y el discípulo, la fuente de energía que da origen a logros históricos.

 

*

 

“Cada uno de nosotros puede lograr un cambio, y todos juntos, alcanzar lo que podría parecer imposible”.[8] Es esta la inquebrantable convicción de la doctora Wangari Maathai, luchadora keniata por la protección ambiental, laureada con el Premio Nobel de la Paz.

En las comunidades, existe una inmensa necesidad de redes ciudadanas que tengan, entre otras aptitudes, la capacidad de brindar un importante apoyo ante desastres naturales u otras calamidades inesperadas. En ese sentido, nuestros distritos de Gakkai son invalorables bastiones de seguridad y de esperanza.

El Daishonin escribe: “El devoto del Sutra del loto es como el sol o el león”.[9] Y hoy, nuestros distritos congregan individuos que son “soles de felicidad” y “leones victoriosos”.

Comencemos, a partir del nivel de distrito, a alentar y forjar nuevas personas capaces, para asegurar que la SGI siga creciendo con renovada y poderosa vitalidad.

 

¡Qué dicha comprobar

que por doquier

nuestros miembros valerosos

triunfan en la vida

con orgullo infinito!

 

 

          (Publicado en la edición de octubre de 2011 de Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai.)


[1] El distrito está compuesto por varios block (bloques) que constituye la unidad más pequeña dentro de la estructura organizativa de la Soka Gakkai de Japón.

[2] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 1144.

[3] Véase The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras (El Sutra del loto, y los sutras de inicio y de cierre), trad. por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2009, cap., pág. 364.

[4] The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 1996, pág. 192.

[5] El capítulo “Duración de la vida” (decimosexto) del Sutra del loto, culmina con las siguientes líneas: “Mi pensamiento constante es cómo hacer para que los seres vivientes accedan al camino supremo y rápidamente adquieran el cuerpo de un buda”. The Lotus Sutra and Its Opening and Closing Sutras (El Sutra del loto, y los sutras de inicio y de cierre) , op. cit., cap. 16, pág 273. Esta misma cita aparece en END, pág. 65.

[6] Campaña de Osaka: En mayo de 1956, los miembros de Kansai, unidos alrededor del joven Daisaku Ikeda, quien había sido enviado por el presidente de la Soka Gakkai, Josei Toda, a brindarles apoyo, lograron el ingreso de once mil ciento once familias en la práctica del budismo del Daishonin. En las elecciones legislativas que se llevaron a cabo dos meses después, el candidato respaldado por la Soka Gakkai en Kansai ganó un escaño en el Senado, un logro considerado imposible en aquel momento.

[7] Véase Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 406.

[8] Maathai, Wangari Muta: Unbowed: A Memoir (Memorias de una mujer que no se doblegó), Nueva York: Anchor Books, 2007, pág. 306.

[9] END, pág. 643.