IRRADIAR LA LUZ DE LA REVOLUCIÓN HUMANA DESDE NUESTRAS REUNIONES DE DIÁLOGO

 

          Mi lucha juvenil de revolución humana comenzó en una reunión de diálogo, donde conocí a quien sería mi maestro de vida, el presidente Josei Toda, y aprendí de él la forma correcta de vivir.

          Desde entonces, en cada época y en cada lugar adonde he ido, los encuentros de diálogo han sido siempre el punto de partida para emprender, junto a mis camaradas de fe, nuevos desafíos en nuestro movimiento por el kosen-rufu.

          Me hace feliz ver que la inspiradora reacción en cadena de la revolución humana sigue surgiendo y extendiéndose hoy, en torno a nuestras reuniones de diálogo en todo el mundo.

          En el Sutra del loto, Shakyamuni declara: «[C]on la esperanza de hacer que todas las personas sean iguales a mí, sin que haya distinción alguna entre nosotros».[1] En otras palabras, desea elevar a todas las personas al mismo estado de Budeidad que él ha cultivado.

          Las reuniones de diálogo son encuentros insuperables donde cobra vida ese gran deseo del Buda. En ellas, todos tienen un papel estelar. Los encuentros de diálogo son espacios llenos de oraciones y de aliento iguales a los del Buda, de modo que cada participante pueda avanzar felizmente, con espíritu optimista y una sonrisa brillante.

          En El gran mal y el gran bien, Nichiren Daishonin escribe:

 

  ¿Acaso tienen algo de qué lamentarse? Aunque no sean el honorable Mahakashyapa, deberían estar todos bailando. Aunque no sean Shariputra, deberían estar brincando y danzando. Cuando el bodhisattva Prácticas Superiores irrumpió de la tierra, ¿acaso no lo hizo bailando?[2]

 

          En nuestras reuniones de diálogo de la Soka Gakkai, donde impera el mismo corazón que el del Daishonin, encontramos un optimismo incontenible que disipa incluso el abatimiento y el pesar causados por grandes calamidades o tragedias. Son ámbitos de encuentro donde todos retornamos a nuestro juramento original, formulado desde el tiempo sin comienzo, y emprendemos juntos una nueva partida para cumplir nuestra misión. Esto demuestra que la Soka Gakkai está poniendo en práctica, realmente, la esencia del budismo Nichiren.

          El señor Toda nos alentaba diciendo: «Los bodhisattvas que sufren a causa de la pobreza o de la enfermedad son también Bodhisattvas de la Tierra. Cuando se desafían junto a sus camaradas, todos los problemas se convierten en beneficios y pueden lograr un estado de vida que les permite declarar: “¡He triunfado!”».

          Nuestras reuniones de diálogo son hermosos oasis de celebración y de armonía, espacios casi milagrosos en la sociedad de hoy, en la que cada vez cuesta más entablar relaciones humanas genuinas. Cada encuentro es un elemento verdaderamente valioso de nuestra práctica budista.

          Hagamos daimoku y despleguemos la «sabiduría de la verdad que se manifiesta en función de las circunstancias cambiantes»[3] para que las reuniones de diálogo de nuestra comunidad sean las más amenas del mundo.

          ¡Con convicción, invitando a surgir y a sumarse a nuevos Bodhisattvas de la Tierra, sigamos irradiando la luz de la revolución humana a todos los que nos rodean!

 

Reuniones de diálogo de la Soka:

camino de paz,

ruta que se abre

para unir en solidaridad

al mundo entero.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de setiembre de 2018 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

[1] Véase El Sutra del loto, Tokio: Soka Gakkai, 2014, cap. 2, pág. 36.

[2] Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 1165.

[3] The Record of the Orally Transmitted Teachings (Registro de las enseñanzas transmitidas oralmente), traducido por Burton Watson, Tokio: Soka Gakkai, 2004, pág. 189.