LA MANERA MÁS NOBLE DE VIVIR LA JUVENTUD

 

          Ningún otro líder que yo haya conocido se compara con mi maestro Josei Toda en lo referente a su confianza en la juventud, su amor a los jóvenes y su dedicación a forjarlos y capacitarlos.

          La Segunda Guerra Mundial le arrebató a mi generación familiares y seres queridos, pero también aplastó sus sueños de juventud. Sin embargo, el señor Toda movilizó nuestro espíritu alrededor de una proclama inspiradora: «¿No ven, acaso, la cumbre del monte Fuji?».[1] Nos transmitió la suprema filosofía del respeto a la dignidad de la vida y nos enseñó a ser incólumes como esa gran montaña en nuestro compromiso a lograr la paz basados en la amplia propagación de la Ley Mística.

          Hondamente conmovido por las disertaciones de mi maestro sobre el Sutra del loto, escribí en mi diario (en setiembre de 1948): «A mis veinte años, encontré el camino que me permitió construir la juventud más noble y honorable».

          He recorrido esa senda junto a mis compañeros de fe durante más de setenta años. Hemos trabajado juntos, ellos y yo, esforzándonos cada uno en nuestra revolución humana, transformando nuestro karma —económico, de salud o de sufrimiento por otras razones— y de ese modo fuimos construyendo una red indestructible de personas comprometidas con establecer paz y felicidad para todos.

          Les pido a los jóvenes de esta nueva era que «¡raudamente formen filas y sean cada vez más!»,[2] y recorran el camino de una juventud Soka, sabiendo que de esto jamás se arrepentirán.

          Durante el exilio a Izu, Nichiren Daishonin alentó a uno de sus discípulos diciéndole: «De no ser por ellos [todos los seres vivos], a uno le sería imposible sostener el juramento de salvar a innumerables seres vivientes. Además, ¿cómo podrían los bodhisattvas incrementar su mérito si no hubiera malas personas que los persiguiesen?».[3]

          La presencia de toda clase de individuos diferentes en el mundo nos permite poner en acción nuestro juramento de ayudar a cada uno a ser feliz y a lograr la iluminación. Cada vez que rehusamos claudicar ante la negatividad y la oposición de los demás, tenemos la oportunidad de acumular enormes beneficios.

          Los miembros del departamento de jóvenes, alineados con el ritmo vencedor del kosen-rufu, están activamente entablando encuentros con la gente y cumpliendo cada uno su misión personal. No podría haber una forma más noble de emplear la juventud. Si bien esto trae aparejadas muchas ocupaciones y significa un trabajo exigente, también es cierto que brinda un sentimiento de satisfacción, orgullo, propósito y alegría realmente incomparable.

          Cuando la vida de un joven se nutre con la vitalidad de la Ley Mística, esa energía renovada se hace sentir en su familia, en su lugar de trabajo, en el sitio donde vive y en la sociedad. De hecho, se infunde a todo su medio ambiente. El crecimiento de nuestra red juvenil de la Soka —una red dinámica de jóvenes Bodhisattvas de la Tierra— es la esperanza de la humanidad.

          El Daishonin escribe: «Hasta una sola semilla se multiplica al ser plantada».[4] En nuestros distritos y distritos generales de la Soka de cada lugar, los camaradas de los departamento de mujeres y de hombres están trabajando codo a codo con los jóvenes para sembrar las semillas del aliento en el corazón de las nuevas generaciones de su comunidad, con la visión de mejorar el mundo en bien de todos. Esas semillas, sin ninguna duda, darán una profusión de hermosas flores y de frutos abundantes.

          ¡Mayo es nuestro mes![5] Junto a los jóvenes, cuya vida preciada rebosa de potencial ilimitado, avancemos con seguridad en nuestro afán de transmitir eternamente la enseñanza de la Ley Mística, decididos a triunfar hoy y en el futuro.

 

En su juventud

bailen libre y enérgicamente

y avancen con digno orgullo

junto a la Soka imperturbable

ante las tempestades.

 

 

          (Traducción del artículo publicado en la edición de mayo de 2019 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

 

 

[1] Verso perteneciente a la letra de la «Canción de los camaradas», escrita por Josei Toda. La estrofa completa dice: «Mi vida no escatimo / pero ¿dónde están los jóvenes abanderados? ¿No ven, acaso, la cumbre del monte Fuji? / ¡Raudamente, formen filas y sean cada vez más!».

[2] Ib.

[3] Los escritos de Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2008, págs. 46-47.

[4] The Writings of Nichiren Daishonin, vol. 2, Tokio: Soka Gakkai, 2006, pág. 602.

[5] El 3 de mayo es el Día de la Soka Gakkai y el Día de las Madres de la Soka Gakkai, mientras que el 5 de mayo se celebra el Día de los Sucesores.