UN GRAN BALUARTE DE LA PALABRA ESCRITA

 

En una de sus cartas, Nichiren Daishonin elogia a una discípula llamada Onichi-nyo, quien procuraba sinceramente apoyar el kosen-rufu, pese a sus modestas circunstancias. En ese texto, le explica: «Un solo ideograma del Sutra del loto es como la tierra grandiosa, que da origen a todas las cosas. Un solo ideograma es como el gran océano, que contiene las aguas de todos los ríos. Un solo ideograma es como el sol y la luna, que iluminan los cuatro continentes en toda su extensión. Este solo ideograma cambia y […] se transforma en un Buda».[1]

El Sutra del loto y el Gosho transmiten las voces vivas de Shakyamuni y del Daishonin, que enuncian la verdad incansablemente, decididas a ayudar a todas las personas a lograr la iluminación. En esta época del Último Día de la Ley, donde prevalecen las confrontaciones y las disputas, el diario Seikyo Shimbun de la Soka Gakkai condensa cabalmente el poder prodigioso de cada palabra de esos textos sagrados y encarna la excelsa contienda por transmitir la verdad mediante la letra escrita.

Jamás olvidaré mi lucha en los días pioneros del Seikyo Shimbun, bajo la dirección del señor Toda, mi gran mentor del kosen-rufu: días de trabajo infatigable, no solo editando el diario sino también promoviéndolo y repartiéndolo… Recuerdo con cariño nuestra pequeña y atestada oficina editorial en el edificio de Ichigaya (cerca de la estación del mismo nombre, en Tokio).

Nuestros miembros han adoptado el Seikyo Shimbun como parte de su vida y han trabajado esmeradamente para hacer realidad el deseo mancomunado del maestro y el discípulo: que toda la gente del Japón y del mundo tenga acceso a la lectura de nuestro diario. Hoy, el Seikyo Shimbun posee un inmenso círculo de lectores comprometidos y cuenta, en todo el mundo, con unas ochenta publicaciones hermanas, como el Hwakwang Shimbun de la SGI de Corea del Sur (KSGI).

Falta poco para finalizar la construcción del nuevo e imponente Centro Mundial Seikyo de la Soka Gakkai, un sublime bastión de la palabra escrita en Tokio. Mi esposa Kaneko y yo queremos expresar el mayor respeto y agradecimiento a nuestros héroes sin corona, los repartidores del Seikyo Shimbun; a nuestros corresponsales voluntarios de cada región; a los encargados de promover el diario, y a todos los que han colaborado con su impresionante desarrollo actual.

El Seikyo Shimbun es la «grandiosa tierra» de la felicidad. Sus artículos no solo ofrecen pruebas documentales y teóricas, sino también pruebas reales, plasmadas en experiencias personales donde se cuentan los espléndidos beneficios de quienes practican el budismo Nichiren. De esa forma, brinda esperanza e inspiración para la revolución humana, para superar el destino más insidioso y para lograr la felicidad personal a la par de impulsar la felicidad de los otros. 

El Seikyo Shimbun es el «gran océano» de la paz. Trascendiendo todas las diferencias, incluye a los pueblos de todo el mundo, fomenta activamente el intercambio educativo y cultural, y genera un hermoso oleaje refulgente donde fluye el ideal del Daishonin de «establecer la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra». 

El Seikyo Shimbun es «el sol y la luna» de la verdad y la justicia. Con la luminosa filosofía del budismo Nichiren, que proclama la dignidad de la vida, disipa la confusión de esta época tenebrosa y confusa, y muestra un camino para el avance de la humanidad enunciando lo correcto con su potente rugido.

Hoy se yergue ante nosotros, majestuosamente, un nuevo baluarte de la palabra escrita consagrado a forjar, unir e iluminar a los ciudadanos del mundo. Como orgullosos propulsores del Seikyo Shimbun, invitemos a dialogar a los demás mostrando supremo respeto a la persona que tenemos delante, con el espíritu del bodhisattva Jamás Despreciar, y ayudemos a la mayor cantidad posible de personas a crear un vínculo con el budismo Nichiren como causa para su felicidad.

 

Junto al Seikyo Shimbun,

sigan escribiendo

la dorada «crónica diaria»[2]

de su existencia,

viviendo sin nada que reprocharse.

 

 

(Traducción del artículo publicado en la edición de setiembre de 2019 del Daibyakurenge, revista mensual de estudio de la Soka Gakkai).

 

[1] Los escritos de Nichiren Daishonin (END), Tokio: Soka Gakkai, 2008, pág. 1135.

[2] The Writings of Nichiren Daishonin, Tokio: Soka Gakkai, 2006, vol. 2, pág. 843.