Nosotros, quienes representamos a las organizaciones que constituyen la Soka Gakkai Internacional, abrazamos el propósito y la misión fundamental de contribuir a la paz, la cultura y la educación basados en la filosofía y en los ideales del budismo de Nichiren Daishonin.

Reconocemos que, en ningún otro momento de la historia, la humanidad se había visto tan oscilante entre al guerra y la paz, la discriminación y la igualdad, la pobreza y la abundancia, como lo estuvo en el siglo XX; que el desarrollo de la tecnología y de la industria militar, ejemplificada en las armas nucleares, ha creado una situación en que la supervivencia misma de la especie humana resulta incierta; que la realidad de la injusta discriminación étnica y religiosa da lugar a un ciclo de conflictos interminable; que el egoísmo y la intemperancia de la humanidad ha engrandado problemas a nivel global, como la degradación del entorno natural y la ampliación de la brecha entre las naciones desarrolladas y los países en vías de desarrollo, con graves repercusiones para el futuro de la humanidad.

Tenemos la convicción de que el budismo de Nichiren es una filosofía que parte del respeto por la dignidad suprema de la vida y de una misericordia abarcadora; permite a las personas cultivar y hacer surgir su sabiduría inherente, y nutrir la creatividad del espíritu humano para superar las dificultades y las crisis que enfrenta la humanidad, y hacer posible una sociedad de paz y coexistencia armoniosa.

Por lo tanto, nosotros, quienes representamos a las organizaciones que constituyen la SGI , decididos a enarbolar la bandera de la ciudadanía mundial, el espíritu de tolerancia y el respeto por los derechos humanos basados en el humanismo budista, y a resolver los problemas globales que enfrenta la humanidad mediante el diálogo y las acciones concretas basadas en un compromiso inquebrantable con la no violencia, por el presente adoptamos esta carta orgánica y declaramos los siguientes propósitos y principios: