
Del 28 al 30 de enero la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Universitat Ramon Llull, en Barcelona, acogió el III Congreso Internacional sobre Libertad Religiosa y de Conciencia.
El simposio, organizado por la Cátedra de Libertad Religiosa y de Conciencia, nació para analizar los estándares internacionales sobre la libertad religiosa y de conciencia y los mecanismos para prevenir sus vulneraciones; fomentar el debate entre expertos y organismos internacionales sobre la situación actual y tendencias globales; profundizar en metodologías e indicadores de análisis; y también para compartir buenas prácticas en la gestión de la diversidad religiosa y en la promoción de este derecho.
Fue precisamente en línea con este último objetivo que, el 29 de enero, Maria Gassiot participó en representación de la SGEs en un panel de intercambio de buenas prácticas. Durante su intervención, Gassiot presentó el diálogo de uno a uno como un elemento esencial tanto en los textos como en la práctica budista. Subrayó que, en la Soka Gakkai, el compromiso con el diálogo se inspira en el ejemplo de los tres presidentes fundadores con la no violencia, así como en el reconocimiento de la interdependencia entre todos fenómenos. Asimismo, se fundamenta en el respeto por la budeidad de cada individuo y en la voluntad de superar diferencias, crear valor y contribuir positivamente a la sociedad.
En el mismo panel se presentaron también experiencias de acompañamiento espiritual con mirada interconviccional en el ámbito de la salud mental; y se abordaron la promoción de una espiritualidad inclusiva en el entorno universitario y la necesidad de incorporar la dimensión espiritual en las formaciones de trabajo social, para ofrecer una atención integral.
Durante el congreso, la Direcció General d’Afers Religiosos de la Generalitat de Catalunya presentó los datos del Barómetro 2023, según los cuales la mayor diversidad religiosa se concentra entre los jóvenes de 16 a 34 años, quienes además son el grupo creyente con mayor nivel de práctica y el que expresa menor rechazo hacia la diversidad religiosa. También se compartió que el budismo se sitúa como la quinta confesión por número de centros en Catalunya.
